Aunque
los métodos de oración son my variados, creemos
que uno de los que favorece la oración del texto bíblico
es la "LECTIO DIVINA".
La
LECTIO DIVINA.
Lectio
Divina es una expresión latina que significa "lectura
divina" o "lectura de Dios". Es una forma de
entrar en diálogo con Dios, que nos habla a través
de su Palabra.
La expresión
Lectio Divina procede de Orígenes, un gran estudioso
y amante de la Biblia, que vivió en Alejandría
en el s. III a.C. Exhortaba a leer la Palabra de Dios con
un corazón abierto y en clima de oración. Pero
fue durante la Edad Media, en el seno de los monasterios,
donde esta lectura orante de la Biblia se fue practicando
y se sistematizó.
¿Cuál
es el itinerario que sigue?
Guigo, un monje Cartujo que vivió en el s. XII, se
imaginaba el itinerario de la Lectio Divina como una escalera
de cuatro peldaños. El primero es la lectura, el segundo
la meditación, el tercero la oración, y el cuarto
la concentración. Se trata de un proceso dinámico
de lectura en el que una etapa nace de la anterior. Es como
el paso de la noche al día: es gradual, no sabemos
en qué momento dejó de ser la noche para comenzar
el día.
1o.
Lectura: Conocer, respetar, situar.
Es el punto de partida y debe hacerse con atenciòn
y respeto. Consiste en leer y releer el texto, identificando
los personajes y la acciòn, preguntàndose por
el contexto y los destinatarios, para averiguar què
es lo que el autor quiso decir a sus primeros destinatarios.
Este estudio tiene tres niveles:
Literario: Aproximarse al texto y analizar
su estructura a travès de preguntas muy simples: ¿qué
recursos literarios utiliza el autor? ¿Se trata de
un relato, un poema, un código legal? ¿Cuál
es el contexto en el que se sitúa el texto?...
Histórico: Se trata de analizar la
situación histórica que hay en el origen del
texto para percibir mejor la encarnación de la Palabra.
Teológico: Se pretende descubrir lo
que Dios quería decirle al pueblo en aquella situación
histórica. ¿Qué experiencia de fe transmite?
¿Qué nos dice acerca de Dios, de la historia,
del mundo, de las personas?
2o.
Meditación: Dialogar, actualizar.
Decía San Jerónimo que por la lectura llegamos
a la cáscara de la letra, intentando atravesarla; sólo
con la meditación podemos llegar al fruto del Espíritu.
La meditación nos ayuda a descubrir el sentido que
el Espíritu quiere comunicar hoy a su Iglesia a través
de los diversos pasajes de la Biblia. La pregunta que aquí
nos hacemos es: ¿cuál es el mensaje que este
pasaje tiene para mí, para nosotros?
Es el momento de repartir la Palabra hasta descubrir el mensaje
que encierra para nosotros hoy. Esta continua repetición
interior es comparada a la acción de rumiar, y por
eso los monjes la llamaban también rumiatio. A través
de ella, la Palabra pasa de la boca al corazón hasta
impregnar sus capas más profundas. Supone un esfuerzo
de reflexión que pone en acción nuestra inteligencia.La
meditación trata de establecer un diálogo entre
lo que Dios nos dice en su Palabra y lo que sucede en nuestra
vida. Se medita reflexionando, preguntando por ejemplo: ¿qué
dieferencias y qué semejanzas encontramos entre la
situación del pasaje que estmos leyendo y la nuestra?
¿qué cambio de comportamiento me sugiere? ¿qué
quiere hacer crecer en mí, en nosotros? ... De este
modo el mensaje del texto cobra actualidad y se convierte
en un mensaje para mí, para nosotros.
La
meditación es una actividad personal, pero también
es comunitaria. La búsqueda
en común hace srgir la otra parte que ya posee, y fortalece
en todos el sentimiento
de una fe comunitaria.
Hemos dicho que la meditación actualiza el sentido
del texto hasta dejar claro lo que Dios nos pide. Pero, ¿en
qué momento pasar de la meditación a la oración?
Cuando está claro lo que Dios nos pide, también
aparece con nitidez nuestra incapacidad y falta de recursos.
Es el momento de la síplica: "Señor, levántate,
socórrenos" (Sal 44,27). En otras palabras, la
meditación es semilla de oración. Practicándola
se llega a la oración.
3o.
Oración: Suplicar, alabar, recitar.
La oración, provocada por la meditación, comienza
con una actitud de admiración silenciosa y de admiración
al Señor, "porque nosotros no sabemos rezar como
conviene" (Rom 8,26). Con ella se inicia la segunda parte
del diálogo. La pregunta aquí es: ¿Qué
me inspira decirle a Dios el pasaje que he meditado?
Hasta ahora hemos intentado escuchar a Dios que nos habla
en su Palabra, pero esta ecucha nos mueve a dirigirnos a Aquél
cuya palabra hemos escuchado. Es una respuesta profundamente
nuestra, que expresa en la súplica, la albanza, la
acción de gracias, la queja...
La oración
provocada por la meditación también puede consistir
en recitar oraciones que ya existen: algún Salmo, alguna
frase de la Biblia que resuma mi reflexión ...
¿En qué momento debemos pasar de la oración
a la contemplación? Cómo ocurría en los
pasos anteriores, no hay respuesta fija. La contemplación
es lo que queda en los ojos y en el corazón una vez
terminada la oración. Es el punto de llegadfa de la
LECTIO para un nuevo comienzo.
4to.
Contemplación: Ver, saborear, actuar.
Es la culminaciónde todo el camino. La contemplación
que resulta de la Lectio Divina es la actitud de quien se
sumergeen el interior de los acontecimientos para descubrir
y saborear en ellos la presencia activa y creadora de la Palabra
de Dios, y además intenta comprometerse con el proceso
transformador de la historia que esta Palabra provoca. No
supone en modo alguno una evasión de la realidad, sino
una penetración en lo más profundo de la historia
y del designio salvadorde Dios, que lleva al compromiso y
a la acción para hacer presente en el mundo dicho designio
salvador.
Tomado de
El
libro de la Vida. Manuel Corral Martín
(compilador). Ed. Casa de la Biblia. México, 2004 |